La polarización en Colombia va más allá de un desacuerdo entre ideas: es una fractura en los vínculos que nos permiten reconocernos como ciudadanos y sostener la vida democrática. En este artículo, Myriam Méndez Montalvo, directora de Valiente es Dialogar, analiza cómo esta dinámica, marcada por la desconfianza y la distancia emocional, está transformando la manera en que nos relacionamos, debatimos y construimos lo común. A partir de evidencia reciente, propone el diálogo no como un ideal abstracto, sino como una práctica concreta para reconstruir confianza, tramitar las diferencias y fortalecer la convivencia democrática.